Cuando tu hijo siente más de lo que sabe decir

Cuando algo no va bien, pero no sabes exactamente qué es.

No todos los niños viven lo mismo

Hay niños que no saben explicar lo que les pasa.
Pero lo muestran en su forma de dormir, de reaccionar, de concentrarse o de relacionarse.

Como madre o padre, lo sientes.

No siempre sabes qué hacer, pero sabes que algo necesita atención.
Y muchas veces no buscas una etiqueta ni una solución rápida, sino entender qué necesita tu hijo y cómo acompañarlo mejor.

Sin etiquetas

No buscamos definir al niño por un diagnóstico,
sino comprender qué le ocurre y cómo acompañarlo.

Sin forzar

Cada niño marca su ritmo.
El acompañamiento se adapta, no se impone.

Cuando el malestar aparece de distintas formas

Señales frecuentes que vemos en niños y familias

Ansiedad y miedos

Ansiedad infantil, miedos recurrentes, dificultad para separarse o dormir solos.

Sueño y descanso

Dificultades para dormir, despertares nocturnos o descanso poco reparador.

Inquietud y concentración

TDA, TDHA, inquietud constante, dificultad para concentrarse o sensación de estar siempre “en alerta”.

Reacciones emocionales intensas

Irritabilidad, enfados frecuentes, bloqueos emocionales o cambios bruscos de ánimo.

El cuerpo habla

Intolerancias, alergias, dolores de barriga, de cabeza, de cualquier tipo o tensión corporal sin causa médica clara.

Momentos vitales complejos

Cambios emocionales tras separaciones, duelos o situaciones familiares difíciles.

Dificultad para expresarse

Baja autoestima o dificultad para expresar lo que sienten o necesitan.

Aislamiento o dificultad para relacionarse

Evitan el contacto, les cuesta integrarse con otros niños o prefieren estar solos más de lo habitual.

Estas señales no son “el problema”. Son la forma que tiene el sistema nervioso del niño de pedir ayuda.

No trabajamos “síntomas”, trabajamos procesos

Acompañamos lo que hay detrás de lo que se ve, respetando el momento del niño.

No etiquetamos al niño

Escuchamos cómo se expresa, sin definirlo por un diagnóstico o una conducta.

No aplicamos protocolos rígidos

Cada sesión es única, porque cada niño y cada familia lo son.

Nuestra forma de trabajar con niños

Por qué SomAire® es diferente

En SomAire® acompañamos a niños y familias cuando algo no va bien, pero no se puede explicar fácilmente.
El trabajo se adapta a la edad, al momento vital y a lo que cada niño necesita aquí y ahora.

No se fuerza nada.
No se exige nada.
El niño marca el ritmo

Relatos reales de procesos vividos

Lo que nos comparten las familias

Cada proceso es único.
Estas palabras reflejan vivencias personales y no sustituyen la experiencia individual de cada familia.

“No sabíamos exactamente qué le pasaba a nuestro hijo, solo que algo no iba bien. En SomAire® encontramos un espacio donde no hubo juicios ni prisas.”
Madre de niño de 9 años
“Lo que más valoramos fue el respeto. Nadie intentó cambiar a nuestro hijo, solo acompañarlo.”
Familia
“Como padres, también nos sentimos escuchados. Eso marcó la diferencia.”
Madre y padre
“No buscábamos soluciones rápidas, sino entender mejor a nuestro hijo. Aquí encontramos ese espacio.”
Familia con adolescente
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad